Espiritualidad

Es la Esclavitud Mariana de Amor tal como la enseñar San Luis Maria Grignion de Montfort. El Papa Pablo VI proclamó, durante el Concilio Vaticano II la maternidad espiritual de María. Ser madre quiere decir ser dadora de vida. Nuestra vida sobrenatural nos viene por la Redención de Cristo. Asociada María, por voluntad de Dios, a la redención, es verdadera madre nuestra. Tenemos, pues, como hijos, una dependencia de ella. Nada tan dependiente como el hijo en el seno de la madre. Si el cristiano debe imitar a Cristo, Hijo de María, debe imitarle en esa dependencia. Eso es lo que Montfort llama Esclavitud de Amor. Hemos de procurar vivir y hacer todas las cosas a) por María, b) con María, c) en María y d) para María. Es decir, a) por su medio; b) siguiendo su ejemplo; c) unidos afectivamente a ella, y d) consagrándonos a ella. Y ella nos llevará a Jesús.